No hay lugar como el hogar

Quería celebrar que cumplía cinco años desde que todo empezó y esos zapatos rojos que me han dado tantas alegrías dieron sus primeros pasos. Cinco años cargados de momentos especiales y sobre todo, cinco años cargados de personas especiales sin las que hoy Dorothy’s Red Shoes no sería lo mismo.

Tengo muchas razones para dar las gracias y por eso quería devolver un poco de todo lo que este blog me ha dado en este tiempo, no sólo celebrar entre amigos sino también hacer algo que tuviese un significado, usar la voz que vosotros me habéis dado para algo importante de verdad. Entonces se cruzó en mi camino la Fundación Aladina: era el destino (o como dice Paco, su presidente, un Maktub).

El nuevo espacio de Kitchen Club en la Calle Orense nos abrió sus puertas de par en par a mí y al equipo de compañeros que se embarcaron conmigo desde el minuto uno, empezando por mi amiga Rebeca, de VIP Comunicación sin la que nada hubiese sido posible. Ella fue mi mano derecha, mi apoyo y trabajó sin descanso. Nos reímos juntas en los momentos buenos y me ayudó a mantener la ilusión en los menos buenos, pero siempre supe que con ella a mi lado todo iba a salir bien.

En pleno corazón de Madrid y rodeada de amigos, quise lanzar un mensaje solidario e invitar a todos unirse a la lucha contra el cáncer infantil de la mano de la Fundación Aladina y sus eventos solidarios, de los que me enorgullece muchísimo ser madrina.

 

Todo ayuda: desde contribuir con una donación o hacer un regalo solidario a compartir la labor de Aladina en redes sociales

 

Bajo el lema “No hay lugar como el hogar” y con la máxima de conseguir un evento en el que todo el mundo estuviese cómodo, pero sin renunciar al estilo, VIP Comunicación y yo preparamos una fiesta que además de cuidar hasta el más mínimo detalle, recreó las últimas tendencias en decoración de la mano de Kenay Home, nuestro patrocinador, que en nombre de todos hizo una donación para la Fundación que trabaja cada día para que los niños con cáncer no pierdan la sonrisa.

Entre los fogones de Kitchen Club, Vip Comunicación recreó un ambiente nórdico y acogedor donde el mármol, la madera y el cobre fueron protagonistas junto a los tonos verdes y monocolor de plantas y flores de Naranjas de la China.

Los rincones especiales creados gracias al mobiliario para eventos de Trastología, especialmente el chill out, hicieron las delicias de los invitados. El toque emotivo lo puso un Sofá Amarillo que pedí a Kenay Home en recuerdo de mi querida Indara, que presidió la celebración y que fue fabricado especialmente para la ocasión.

Con él pretendíamos que todos aquellos que por la razón que fuese no estaban presentes esa noche, pudiesen también de alguna forma compartir aquellos momentos y al terminar la fiesta, fue también donado a la Fundación Aladina como recuerdo.

Uno de los momentos más emocionantes de la noche fue la proyección del vídeo que ya conocéis (os lo dejo de nuevo aquí), mediante el que Pim Pam Pelis y yo quisimos dar a conocer a todos los que nos acompañaban la maravillosa labor de la Fundación entrevistando a su presidente, Paco Arango y visitando el Centro Maktub y la UCI del Hospital Niño Jesús.

Tras pisar la alfombra amarilla de Filandón de Val que daba la bienvenida a los invitados les esperaban una copa de Poma Aúrea, la sidra achampanada de Trabanco venida desde Asturias y las deliciosas recetas con un toque casero de los caterings Cortés de Moraga con sus guisos al chup chup, la selección de quesos y embutidos de Cardamomo Catering, los lingotes de foie de Leal Maese y la deliciosa barbacoa de carne y pescado de Dame la Brasa.

Como postre, una espectacular selección de dulces nórdicos de Fairy Cakes by Virginia y las deliciosas tartas y cookies amarmoladas de The Sweetest Lab hicieron las delicias de los invitados, junto con el cóctel personalizado (“Red Shoes” by Cardhu) creado especialmente por Diageo Reserve y Premium Mixes para la ocasión y que sirvió para brindar hasta toda la noche a ritmo de Mickey Pavón, que dió el pistoletazo de salida a la fiesta con una versión especial de “Somewhere Over the Rainbow” con la que Natalia IbarraEduardo Molinero quisieron regalarme (¡y vaya regalazo!).

Juan Carlos, de Oui Novias me puso guapa en tiempo récord (¡es un genio!) y Maria Baraza diseñó un espectacular vestido de gasa de plumeti verde con detalles vintage en dorado y terciopelo granate que dejó a todos boquiabiertos.

Una noche inolvidable que intentó enviar el mensaje de que la felicidad compartida se multiplica y cualquier momento de celebración puede ser aún mucho más especial ayudando a que los niños con cáncer nunca pierdan la sonrisa gracias a la Fundación Aladina.


Gracias a todos por hacerlo posible y a Natalia, Loren y Fer, el equipazo de Seven Dinners por guardar todo para el recuerdo. Estos 5 años son sólo el principio.

Fotografías: Seven Dinners Photo.

Agradecimiento especial patrocinador: Kenay Home

Mención especial a otros colaboradores: Little Moments Design, Naranjas Chinas Caligrafía, Doble Lente Boda, Anaquiños de Papel y Srta Edwina.

Esperando a Rita
Un brunch rápido, fácil y (muy) rico con Cristina Ferrer
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