Autónoma, madre e indecisa

A la Atención de los señores Pedro Sánchez, Pablo Casado, Albert Rivera, Santiago Abascal y Pablo Iglesias:

 

Quizá sería mejor escribir estas líneas a SSMM los Reyes Magos de Oriente, pero venga, voy a darles a ustedes un (último) voto de confianza, nunca mejor dicho.

 

Sé que eso de ponerse de acuerdo les cuesta bastante, y por lo poco que conozco de ustedes, hasta lo entiendo… pero si tengo que buscar un punto de encuentro entre los cinco es que todos, en algún momento, han dicho eso de “son los emprendedores, pymes y autónomos, los que sostienen la economía de este país y bla bla bla” (lo del “bla bla bla” no está puesto al azar porque eso es otra cosa que creo que tienen en común).

 

Sostener la economía… ¡qué responsabilidad!. Pero un momento… ¿eso no debería ser, hasta cierto punto, cosa suya? Lo digo porque a nosotros nos cuesta ya lo nuestro sostener a nuestras familias y tenemos más que suficiente con eso…

 

Imagínense si encima de pagar las cuotas abusivas y desproporcionadas que ustedes nos imponen facturemos o no, adelantar el IVA de facturas que (con suerte) vamos a cobrar meses después o tener todavía más trabas de las usuales en un país donde conciliar ya es una misión imposible… tenemos que sacar, nosotros solitos y sorteando obstáculos, adelante al país. Me dan temblores sólo de pensarlo.

 

De las bajas y las prestaciones de desempleo no les voy a hablar, porque entonces me enfado, acabo perdiendo los papeles y, a lo peor, dando un espectáculo tan lamentable como el que más de una vez han dado sus compañeros en el Congreso. Que oigan, aunque ustedes y yo no pensemos igual, soy madre y tengo la responsabilidad de ser un ejemplo y un referente de respeto, diálogo y tolerancia con las ideas ajenas para mis hijos (algo parecido a lo que deberían ser ustedes para españoles si eso de representarnos se lo tomasen un poquito en serio).

 

Y no es que tenga yo la solución mágica a la situación pero a ver… en mi humilde opinión, teniendo en cuenta que he trabajado como asalariada en un país como Suecia que es referencia en eso de la conciliación y que he sido autónoma en un país como Francia que lo es en cuanto a emprendimiento, la cosa no se soluciona con los parches que ustedes – en el mejor de los casos – están proponiendo. Seguro que los que sufrimos esto en el día a día podemos darles alguna idea.

 

Al final se trata de cosas tan de sentido común como que, al igual que a un ciudadano que apenas tiene ingresos no se le impone una carga impositiva desproporcionada, a un autónomo debería aplicársele la misma regla. No se trata de ampliar los meses de tarifa plana sino de plantear un sistema de contribución justo en función de los ingresos – como el francés – porque un negocio puede encontrarse con obstáculos, enfrentarse a crisis o verse afectado por circunstancias de la vida del emprendedor (como bajas o cambios en la situación familiar) en cualquier momento. O que, por ejemplo, a la hora de acceder a plazas en una guardería, se incluya como criterio complementario el hecho de que ambos padres – autónomos o no – trabajen, ya que si se quedan fuera de la adjudicación de plazas uno – normalmente el que menos cobra – deberá renunciar a su trabajo por el bien de su hijo (y aquí entra en juego otro grave problema: la brecha salarial entre hombres y mujeres, en muchos casos viene provocada por las diferencias entre las bajas de maternidad y paternidad que hacen que se penalice a la mujer no sólo cuando decide ser madre sino, muchas veces, simplemente cuando se encuentra en una edad o situación en la que se cree que podría llegar a serlo).

 

Sé que alguno de ustedes ha pensado en esto y tiene la intención de intentar cambiar las cosas pero lo que está claro es que, sin un mínimo consenso entre los cinco, ninguna de sus propuestas o medidas va a llegar a ninguna parte. Y eso es malo para todos, pero sobre todo para nosotros los ciudadanos.

 

Esta mañana los jóvenes empresarios de mi ciudad nos hemos reunido con sus candidatos por aquí… Reconozco que he llegado un poco – bastante – tarde (esas cosillas que tiene la conciliación a veces) y me he quedado con la misma sensación que tuve después de verles a ustedes en el debate. No sabría decirles si es buena o mala, pero el caso es que por alguna razón, desde hace unos días no me saco de la cabeza una de mis canciones preferidas de adolescencia “palabras que no dicen nada en estas cuatro paredes, promesas que no valen nada, nada, nada, nadaaaa…”. Muy grandes Los Piratas, se los recomiendo.

 

Me despido ya, que tengo mucho trabajo que hacer antes – y probablemente después – de recoger a mis hijos. Sólo decirles una última cosa: tienen ustedes suerte de que seamos españoles y no espartanos. Los 300 de Leónidas ya se hubiesen rendido hace tiempo. Pero no tarden en venir en nuestra ayuda, porque en esta batalla tenemos muy pocas opciones si nos dejan solos.

 

Atentamente, una madre autónoma.

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