Desde el Halcón y mirando al paraíso

Asturias me sigue sorprendiendo. En cada visita descubro algo nuevo que hace que esta tierra me conquiste cada día más. Sus paisajes, su gente y su gastronomía.

Mi último descubrimiento, dentro del complejo Pueblo Astur, un enclave donde se funden la naturaleza, la historia, la tradición y el lujo de una forma mágica en pleno Valle del Sueve, en los Picos de Europa y entre casonas centenarias, praderas de pasto, hórreos y piezas de arte de genios como Dalí.

El galardonado como segundo mejor hotel de España sorprende al visitante con una experiencia difícil de expresar con palabras, de esas que es necesario vivir para comprender.

 

Pueblo Astur, un enclave donde se funden la naturaleza, la historia, la tradición y el lujo de una forma mágica en pleno Valle del Sueve.

 

Y entre sus joyas, El Halcón, uno de sus restaurantes, que apunta alto y tiene  muchas posibilidades de convertirse en el próximo estrella Michelín de la amplia constelación asturiana. Con unas vistas insuperables del valle y una cocina a la altura, fiel al producto de la tierra y con Ramón Celorio, un peso pesado del saber de la alta cocina, a la cabeza. Junto a él, Javi Felechosa, un joven chef formado en los mejores fogones con un brillantísimo futuro por delante.

Imprescindible la visita y apuesta segura probar su Menú Degustación Valle del Sueve, que yo tuve la suerte de compartir con Carmen, gran amiga, asturiana y editora del blog G de Gastronomía, que es además (y a pesar de su juventud), una de las gastrónomas y sumilleres más prometedoras del país, no solo por su formación y experiencia, sino por la pasión que siente por lo que hace.

    

Con ella al lado, desgranando al detalle de cada descripción de los platos que nos hacía el chef, contándome por qué cada maridaje era sencillamente perfecto y explicándome curiosidades de la zona y de cada uno de los productos que íbamos probando, la experiencia fue de 10 absoluto.

 

El Menú Degustación Valle del Sueve es una experiencia gastronómica que merece la pena disfrutar.

 

Seguro que estáis deseando saber de qué platos está compuesto este menú que se apoya en la cocina de vanguardia pero apela a la tierra. ¿Me acompañáis?

Para empezar, Sashimi de pez de roca del Cantábrico con chile y contrastes florales. Lleno de color, equilibrado y potente, con un punto picante que me encantó.

Después, un Dúo de bocados que combinaba a la perfección sabores a priori tan dispares como el bonito con ratatouille, la lengua asada con setas y la sardina ahumada.

Personalmente nunca he sido una gran amante de las ostras, pero tengo que reconocer que las últimas que he probado, primero en mi visita a Azurmendi y después aquí en El Halcón, me han conquistado.

En concreto, la Ostra Gillardeau, llamada así en honor a una familia de productores como me comentó Carmen, está considerada una de las mejores ostras del mundo. Acompañada de un granizado de sidra, la maridamos con un vino godello, Guitian de Valdeorras.

Entonces llegó el que fue quizá mi plato preferido, por textura, por sabor y por conseguir sorprenderme con un ingrediente principal que me encanta y creía que había probado en casi todas las formas posibles: el Meloso de foie de Oca al Armagnac y violetas.

Para maridarlo, la primera copa de brandy de mi vida, un Luis Felipe (según me han contado, no podría haber elegido mejor compañero para “debutar”).

Y cuando parecía que seguir subiendo el listón era una tarea imposible, llegó el Carabinero Asado, con un sabor intenso a mar intensificado por unas leves gotas de salsa de chile fantasma ligeramente picante. Para entonces, estábamos ya sin palabras.

La huerta y el mar“ fue otro de los platos estrella. Un guiso que combinaba a la perfección las fabes y hortalizas de la huerta propia de Pueblo Astur en el valle con los sabores del cercano mar Cantábrico, algas, percebes, bígaros y bogavante. Sencillamente PERFECTO.

“La captura del día” es un plato que varía su elaboración ya que se prepara con lo mejor que se haya traído del mar junto con una salsa de llámpares (lapas) y sabores cítricos. Una vez más, una combinación de sabores equilibrada a la perfección.

Antes de pasar al dulce, un Taco de gochín Astucerlta (una raza autóctona especial con un indice menor de grasa y una carne especialmente sabrosa) con confitura de remolacha, vainilla y frutas frescas maridado con un Ribera del Duero.

Y llegaron los postres. Primero, un Gelée de piña, bizcocho de pistacho y espuma de ron de caña. Después un Pastel fluido de avellanas con helado de café. Para terminar, las Casadielles más deliciosas que he probado nunca, en pequeños bocados y haciendo honor a receta de la abuela de Javi Felechosa. Las dulces notas de una copa de moscatel fueron el broche final.

Todo ello con un servicio exquisito y en la mejor compañía. ¿Se puede pedir más? Sí… ¡repetir! Y yo tengo por seguro que lo haré pronto.

 

Si vosotros queréis vivir también esta inigualable experiencia, podéis informaros de cómo hacer vuestra reserva aquí.

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